Estimado maestro:
En este reino de la mediocridad que nos ha tocado vivir, en medio de los grises, somos muchos los que agradecemos su voz crítica, no tanto por serla como por la solidez y seriedad que conlleva.
Gracias por tan buenos momentos y por su coherencia entre lo "predicado" y su altitud personal y profesional.
Seguro que las generaciones futuras también lo agradecerán en el tiempo. Confío que le ayuden ante la soledad del teclado.
Un muy cordial saludo
Zuecoski