María Victoria Trigo es una aragonesa llena de vitalidad, que contagia. Ha realizado cursos de Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza, es una incansable escritora de artículos en prensa y en revistas de colectivos culturales aragoneses y ha obtenido premios de relato, poesía y literatura epistolar amorosa. También es palmario que está metida y comprometida en toda suerte de actividades relacionadas con la ecología y otros movimientos ciudadanos, sociales y políticos. Por ejemplo, es Secretaria de Comunicación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA). Pero sobre todo María Victoria es una mujer despierta a todo y con un gran corazón, siempre dispuesta a compartir lo bueno y la lucha, y a rechazar y denunciar lo que considera injusto. Es un regalo de la vida poder conocer a María Victoria. Aquí tienes una pequeña muestra de su obra literaria, un cuento precioso y salado:
LA INAUGURACIÓN. Si lo lees, pasarás un rato agradable y divertido.
En la foto, Victoria, hace unos cinco o seis años junto al alcalde honorífico de Bergosa -el de la botella de anís- y senderistas de una excursión que hubo del centro de día de la tercera edad, de Jaca, que subieron al pueblo y quedaron encantados de lo bien que lo pasaron.
La guitarra, la "Rosalinda", es un apaño pintarrajeado de una guitarra de una casa cercana a Bergosa. La guitarra estaba en ruinas, pero la hija de Victoria tuvo el salero de repararla a su modo y decorarla en gris y rosa (de lo de rosa le vino el nombre).
Victoria componía canciones. En la foto está cantando “Por si volviera el tiempo”, de tantos recuerdos para ella y para tantos otros… He aquí la letra:
POR SI VOLVIERA AQUEL TIEMPO
Por si volviera aquel tiempo
en que tus chimeneas
destilaban caricias sedosas
entre sus humos.
Por si volviera aquel tiempo
en que tus horizontes
despertaban alegres en Mayo
después de su letargo
y la vida de nuevo en los pueblos
se vestía de largo.
Por si volvieran aquellos
que al alba ya marcharon
he venido a Bergosa contigo
porque eres de los míos,
de los que rescatamos verdades
entre tantas mentiras,
de los que lloramos y reimos
sin andar de rodillas,
aunque sea pendiente el camino
y quedemos ya pocos.
Y traigo cuerdas nuevas, mi vida
venas de tu guitarra
y llevo cantos vivos, de veras
flores en mi garganta,
todo por si volvieran un día
los trillos a las eras,
que ya brillan soles en lo alto
y hoy vamos a atraparlos.
¡Qué amarilla nostalgia me espera
en La Garcipollera!.
Y traigo sueños tiernos, mi vida
y el corazón bravío,
manos para crecer en las tuyas
porque eres de los míos,
de los que rescatamos verdades
entre tantas mentiras,
de los que lloramos y reimos
sin andar de rodillas,
aunque sea pendiente el camino
y quedemos ya pocos.
Aunque sea pendiente el camino
y quedemos ya pocos.