Ricardo es mi amigo y mi colega. Ricardo es una gran buena persona. Ricardo es profesor filosófía. Ricardo canta y toca en  un grupo musical que suena muy bien y al que deseo muchos éxitos. Ricardo ha estado visitando y trabajando en muchos sitios, algunos muy lejanos. Una mañan, entre clase y clase, me contó una anécdota que le sucedió realmente. Me quedé fascinado con su última frase: "LOS QUE NO MUEREN SE ENCONTRARÁN CAMINANDO POR EL DESIERTO." Fue todo un relámpago de complicidad entre los dos. Podéis leer el relato de esa anécdota, escrito por el mismo Ricardo.

Toda una suerte y un golpe de fortuna haber encontrado y sentirme amigo de Ricardo.

 

 

SUMA ADICCIÓN

 

Sabía todo aquello acerca de las probabilidades. Lo único que traía eran probabilidades, y éstas no ayudan mucho. Ras fue claro, los que no mueren se encontrarán caminando por el desierto. Volvía arrastrándome desde el norte, el frío norte, y dejaba aquél negrito sudanés adicto en la fría Escocia.

Un día el fue un gran médico. De niño fue raptado de su tribu por saber contar los árboles del oasis sin tener que mirar los troncos. Alguien en la vieja Yugoslavia pensó que Ras era un gran médico, y así llegó a Belgrado.

Años después caminó solitario hasta Barcelona; allí lo conocí. Era íntimo amigo de un sirio mal nacido, un mercader en el Mediterráneo.

Ras era un gran médico, sabía diagnosticar, hepatitis en hebreo, sífilis en árabe, paludismo en castellano, fiebre amarilla en eslavo, y todo sin la menor duda. Aquello era demasiado para un negrito sudanés en Barcelona.

Yo perdí su pista y también la mía, pero un día me encontré su cara cansada en la nueva Escocia. Un cafe late!, dijo mientras trataba de sonreír. Me volví, ordené los elementos del ritual y al tomar aquellas libras gastadas su mano me agarró con fuerza y cruzamos la mirada, como el choque de dos ángeles en el cielo de Bangkok.

- ¿Qué haces aquí, maldito bastardo? ¿Cómo has parado tu vida Ras en este frio lugar?

- Mi vida terminó hace tiempo, ya no me llamo Ras.

Aquello no tenía sentido, el sudanés estaba frente a mí y jamás debería haber estado. La tragedia comenzó con un viaje de Ras, la vuelta a su tribu. Aquella tribu de la que fue raptado por la inteligencia comunista de la época de la guerra fría. Volvió y no tardaron en robarle todo su dinero. Era una gran suma, era todo su dinero. Pasó meses en la cárcel y una extraña organización le había conseguido un lugar en el mundo. Le sacaron de allá, le dieron otro nombre y en seis meses iba a recibir un nuevo pasaporte; una nueva piel para la vieja ceremonia.

Y ALLÍ MISMO METIÓ SU DEDO EN LA VIEJA TAZA DE CAFÉ Y SUJETANDO MI CUELLO CON FUERZA, DIJO.

"DARIO, MI VIEJO AMIGO, LA VIDA ES UNA CUESTIÓN DE PROBABILIDADES, PERO NO OLVIDES NUNCA ESTO:

LOS QUE NO MUEREN SE ENCONTRARÁN CAMINANDO POR EL DESIERTO."

 

Así empezó mi viaje, así tomé fuerzas, así lo abandoné todo.