Noviembre 1999

 

  Si pudiera, devolvería la luz a tu mirada.

Si pudiera, te daría la tersura de tu piel.

Si yo pudiera... silencio en tu ser pondría

Y derroche de alegría si pudiera a tu corazón le diera.

 

Sólo puedo mirarte, sólo puedo quererte, sólo puede besarte...

 

Y también recordar la luz de tu mirada.

 

Si pudiera, sosiego y paz te llevara.

Si pudiera sonrisas en tu boca pintaría,

Si yo pudiera... cantares en el alma te pondría,

Y derroche de alegría si pudiera a tu corazón le diera.

 

          Sólo puedo quererte, sólo puedo besarte, sólo puedo mirarte...

 

                                Y también recordar la luz de tu mirada.

 

Si yo pudiera... música metería en el azul de tus venas

Y cascabeles pondría para aliviarte la pena.

Y campanitas colgadas a la vera de tu cama

Que sonasen todas juntas al despertar la mañana...

Y derroche de alegría si pudiera a tu corazón le diera.

 

         Sólo puedo besarte, sólo puedo mirarte, sólo puedo quererte...

 

                     Y también recordar la luz de tu mirada.

                                                                                                              Abril 1998

 

                                                                            I

 

Que no tenga peligro de extinción...

que sólo la muerte nos lo quite,

Y que en paz se lo demos...

Que se alimente la vida,

de lo que tú y yo dejemos...

 

                                                                          II

 

      Por aquél mismo monte,

donde el oso y el lince tuvieron su morada,

corrimos con su misma vestimenta,

con nuestra piel... para... qué más nada.

Y al encinar, la jara y el romero

tú y yo dimos las buenas noches

     Fueron testigos mudos

     de lo que hablamos.

     No se enteró más nadie

     de aquel derroche.

          Les pedimos que guardarán el secreto ...

     ¡Y el monte entero contestó al instante!

     y mezcló su aroma con el nuestro,

     nuestro sudor y su savia

     se mezclaron,

     hicimos de su tierra nuestro suelo...

     Nos miraba una luna jadeante.

          Ni el encinar ni la jara ni el romero...

     ni tú ni yo lo olvidamos,

     un sonido de rapaz... allá a lo lejos 

nos pedía cantando... que volvamos.

 

***************************************************

  El día 4 de noviembre de 2006, Carmina y José Luis me mandaron una carta entrañable, como ellos mismos, y un poema de Benedetti. Aquí están:

 

Querido Antonio:

No quiero ni deseo que te “visite” mas ninguna angina.

Se qué gratificantes eran para ti tus clases, tus alumnos... no había mas que ver la respuesta de tus muchachos. Pero me alegra ver como sigues mirando la vida. Para su desgracia, hay personas que por mucho que miren por la ventana, no ven la luz, ni las montañas entre la neblina. Es un verdadero regalo poder sentir la vida en la sencillez de las gentes del barrio...  dar gracias por esa música que podemos escuchar o  ese silencio que nos apetece tener, poder estar atentos a nuestro propio ser y notar que no nos cuesta trabajo comprender a los demás.

Gracias por tu contribución a mi despertar, por que la has tenido, y mis felicidades por tus intenciones futuras.

Te queremos, un fuerte abrazo.   

  Carmina y José Luis

****************************************************************************

Me gustan tantos de Benedetti... que yo te envío otro:

 

Si cada hora viene con su muerte

Si el tiempo es una cueva de ladrones

Los aires ya no son los buenos aires

La vida es nada mas que un blanco móvil

 

Usted preguntará por que cantamos

 

Si nuestros bravos quedan sin abrazo

La patria se nos muere de tristeza

Y el corazón del hombre se hace añicos

Antes aún que explote la vergüenza

 

Usted preguntará por que cantamos

 

Si estamos lejos como un horizonte

Si allá quedaron árboles y cielo

Si cada noche es siempre alguna ausencia

Y cada despertar un desencuentro

 

Usted preguntará por que cantamos

 

Cantamos por que el río está sonando

Y cuando suena el río / suena el río

Cantamos porque el cruel no tiene nombre

Y en cambio tiene nombre su destino

 

Cantamos por el niño y porque todo

Y por que algún futuro y porque el pueblo

Cantamos porque los sobrevivientes

Y nuestros muertos quieren que cantemos

 

Cantamos por que el sol nos reconoce

Y por que el campo huele a primavera

Y por que en este tallo en aquel fruto

Cada pregunta tiene su respuesta

 

Cantamos porque llueve sobre el surco

Y somos militantes de la vida

Y por que no podemos ni queremos

Dejar que la canción se haga ceniza.