Laura es una muchacha rumana, muy alegre y vital, y escribe esta carta, transcrita sin modificar nada del original. Desde principios del curso 2005-2006, tengo la oportunidad de conocerla y de enseñarle un poco mejor el idioma español. Tiene la sensibilidad a flor de piel, es muy despierta y tiene un gran corazón, que, en parte, sigue aún en Rumanía, entre sus amigos y sus seres queridos que allí quedaron. Laura, todo lo mejor del mundo y de la vida para ti y los tuyos. Te lo mereces. Aquí tenéis dos cartas suyas preciosas.

El día 13 de febrero de 2006, Laura me entregó esta carta:

Cuando llegué a España tuve algunas dificultades con el idioma.

Entonces, cuando empecé el instituto, Antonio me dio clases de español, y aún lo está haciendo ahora. Sus clases de español me ayudaron mucho, sobre todo con los verbos con los que tenía muchas dificultades. Las clases de Antonio son muy divertidas, porque al mismo tiempo aprendemos muchas cosas útiles y también nos divertimos mucho.

Antonio es un tío muy majo y que además de que aprendes muchas cosas con él, te apoya y en otras cosas como, por ejemplo, cuando nosotros nos acordamos de nuestros amigos y empezamos a llorar él siempre nos dice chistes para olvidar un poco.

Lo que más me gusta de Antonio es que él no hace diferencias entre nosotros. Como nosotros somos rumanos, podría hacer diferencias entre nosotros, como hacen algunos profesores, pero al contrario.

Yo considero que él siempre nos ha tratado como sus hijos, porque se siente en su voz, cuando habla y además sabe respetar a una persona.

Me gustaraía que en sus clases subiésemos al ordenador y que hagamos juegos en el ordenador. Esto es todo lo que cambiaría yo de sus clases.

Yo considero que él fue como un segundo padre para mí porque me apoyó en todos los sentidos: con el idioma y moralmente.

Y le agradezco con todo el corazón por todo lo que hizo por mí.

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Anteriormente me había entregado esta carta

Queridos amigos:

Primero le doy gracias al Dios porque tengo unos padres que me apoyan en todo lo que hago y me comprenden.

Desde que llego en España se cambio toda mi vida. Sin tener amigos y sin conocer a nadie fue muy dura para mi.

Mi primer día de instituto fue muy buena, pero tambien terrible, todos los profesores me parecian raros y la gente igual. Yo tenia que estar en 4º B, pero como no conocia el instituto fui al 4º A. Vi un bulgaro y pense que es rumano. Le pregunte si era rumano y me dice que ahi en la ultima fila es una chica rumana. Esa era Larisa. Despues de la primera hora me fui al 4º B y en el recreo vino y me pregunto como me llamo, que si era rumana, que si quiero ser su amiga.

Yo pensaba que yo soy la unica rumana en el instituto. Fue muy facil para mi hacerme amigos porque la conoci a Larisa y ella me presento un monton de rumanos. Esa no era el problema, el problema era que yo echaba de menos a mis amigos de Rumania. Yo sin ellos no puedo aguantar aqui, porque me acostumbre con ellos desde pequeña. Tambien echo de memos a mis abuelos que me criaron desde pequeña y me han cuidado.

Para mi estudiar en España es muy difícil, porque no conozco las materias, sobre todo la Historia. Tambien Spania es un pais muy bonito, pero Rumania es mucho mas bonito, porque deje mis amigos alli. Ya me he acostumbrado a vivir aqui, pero cuando pienso que se acercan las Navidades y estoy sin ellos, me da ganas de llorar.

Y por ultimo le doy gracias a mi profesor Antonio Aramayona que me ha apoyado y sigue apoyandome y me da fuerza para ir adelante, y me dice cosas bonitas cuando le hablo de mis amigos para no llorar y me hace reir con sus bromas para olvidarme un poco de ellos, olvidar en el sentido de que no llore mas.

Les voy a contar mas en mi proxima carta.

Laura