¿Qué es Filosofía?

 

Cuando nacemos, vivimos en un mundo desconocido; loa niños no entienden de reglas, prejuicios, y continuamente preguntan para saber. A partir de las respuestas, elaboran teorías sobre todo lo que los rodea. Ese intento de explicar hechos de su vida es filosofar, por muy descabellados que sean los razonamientos.

Cuando vamos creciendo, vemos que la gente vive hacia los demás, que no pueden demostrar debilidad. Por ello, el aprendizaje pasa a ser un mecanismo, casi, de memorización, haciendo ver que no hace falta preguntar, como si fuese posible aprender por ciencia infusa. Perdemos ese espíritu infantil del “¿Y por qué…?”, de manera que prácticamente tomamos las cosas tal como nos las dan, sin porqués y sin meditar.

La filosofía nos ayuda a borrar nuestro “disco duro” de razonamientos memorizados durante nuestra existencia, respuestas que dábamos por sentado que eran ciertas, para volver a llenarlo de otras construidas desde nuestra propia abstracción.

La filosofía no nos enseña cosas desconocidas para nosotros, como lo pueda hacer la literatura o la biología, materias que se aprenden cuando alguien (un profesor) te las da a conocer. La filosofía nos enseña a razonar sobre conceptos de los que ya teníamos noción de su existencia, con los que vivimos y a los que hemos asociado una explicación de forma inconsciente, bien quedándonos con los razonamientos de otros o bien asociando ideas originadas en nuestra experiencia. Para ello, nos educa sobre la forma de razonar y nos da a conocer diferentes puntos de vista, para así quedarnos con aquello que nos convenza.

De esta manera vamos enriqueciéndonos al conocer diferentes opiniones y vamos formando nuestros propios criterios que conformarán nuestra personalidad. Por ejemplo, este año hemos tratado el tema de la libertad. Antes de ello, ya teníamos el concepto en nuestra mente, pero era muy superficial y elaborado desde experiencias muy subjetivas. El reflexionar sobre la libertad quizás nos ayude a hacer un mejor uso de ella.

En mi opinión, sería bueno que en las escuelas los niños filosofasen desde pequeños, cuando no resulta un reparo preguntar y explicar nuestras propias teorías. Adquirirían la capacidad de escuchar a los demás y de respetar sus opiniones, y no perderían ese ansia infantil por preguntar e imaginar.

En conclusión, la filosofía es un modo de educar para pensar, para meditar, razonar e ir escogiendo aquello con lo que estemos más conformes y así ir formándonos como personas, ir configurando lo que somos, no hacia los demás, sino hacia uno mismo.

 

Marta Muñoz