Conocí a Manuela en las clases de Filosofía que impartía en la CAI, de Zaragoza. Decía mucho con la mirada, se interesaba por todo y fue revelando un espìritu y una sensibilidad exquisitas. Hace unos pocos meses ha sufrido el fallecimiento de su esposo, y le ha tocado sacar a la luz toda su valentía y su entereza. Manuela nos regala aquí un poema conocido de Machado "porque está lleno de esperanza", para ella. También me escribió lo siguiente: "Querido Antonio: Fuí a tu clase esperando aprender un poco de Filosofía y he tenido la suerte de encontrar un amigo. Me has hecho sonreir muchas veces las tardes del lunes y ahora , cuando más lo necesitaba, me has dado atención y consuelo. Quiero estar en " la casa de todos" con todos los que te quieren, y ofrecerte una poesía de Machado que me gusta porque está llena de esperanza". Es una alegría; Manuela, que estés en La Casa de Todos. En ella tienes un lugar cálido, lleno de luz, donde siempre quiero que te sientas querida y acogida.
Quedan resaltados en rojo los versos que a Manuela le parecen más vinculados con su vida y su historia.
A UN OLMO SECO
A. Machado
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo
centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los
álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de
hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.