Ana Cuevas es una mujer enormemente intrépida y comprometida. Sus ojos transmiten lealtad y toda ella está orgullosa del camino hace tiempo emprendido y nunca definitivamente acabado. Comparto con ella alma, vida, estrellas, corazón, sendas y horizontes. Todo un regalo caminar juntos Ana y yo. Antonio, su compañero, es sonrisa y entereza. También quiere mucho a sus hijos, entre ellos Nacho, a quien también tengo la fortuna de conocer.

Tiene un blog divertido, hondo y muy recomendable: http://kuentoschinos.blogia.com/

Escribe mucho y bien. Este poema es buena prueba de ello

A GOLPE DE INTEMPERIE

A golpe de intemperie,

mi corazón se fue quedando

marchito y arrugado.

Iniciado en la plaga del olvido,

fue achicando nostalgias y cadáveres

para no zozobrar

en ese vórtice maldito

donde solo habita el frío.

Me alcanzó la noche de los huesos.

Calaveras,

venerables e insolentes,

susurraban mi nombre.

Me ofrecían exorcismos de saldo

contra la pena negra y el mal de amores.

Sortilegios que anulan

el embrujo del canto de los ausentes.

Conjuros arrebatados

arañando los pétalos de la rosa de los vientos.

Acepté su dosis de narcóticos,

como buena yonqui,

y me entregué,

sumisa y resignada,

a la alucinación inducida desde el mismísimo infierno.

Y así conseguí paz,

por un buen rato.