Sobre árboles, bosques... y otras minucias

 

Una reflexión sin más, la mía es de aula...

 

3º de la ESO, un curso de doble idioma, de alumnos y alumnas especialmente seleccionados por efecto de un convenio con la Escuela de Idiomas y por la tendencia, tan extendida que a veces he llegado a pensar que es natural, de hacer lo que dice la LOCE antes incluso de que lo propusiera... pero no es esa disgresión la que me interesa en este momento...

 

Entro en clase con unas piezas geométricas encajables de vivos colores. Cómo no se le pueden poner diques al mar dejo las piezas sobre la mesa sin consigna alguna. Ellas y ellos saben que pueden hacer lo que quieran -dentro del orden de una sociedad civilizada, como se pretende que sea aquella (ni tirárselas a la cara, ni romperlas, ni agredir a los viandantes que pasan bajo sus ventanas, etc.)... Según creía, terreno abonado para la creatividad...

 

Quince primeros minutos de clase: cada grupo, pues están sentadas cuatro personas alrededor de la zona de trabajo, ha hecho ya sus pinitos... Perfecto: en el primer grupo hay dos cubos y algunos tetraedros, en los demás algo parecido. Tan solo dos grupos se salen de la tónica general. Uno de ellos ha hecho ¡¡¡nueve tetraedros (y un cubo, evidentemente) !!! Todos iguales, claro, nueve tetraedros todos iguales, idénticos, y seguían en ello... El otro grupo tenía una colección de figuras más variadas... Animado por el derroche imaginativo me voy hacia ellos con intención de estimular la creatividad del resto y poner en tela de juicio ¡¡¡la autocensurada libertad!!! a partir de su ejemplo, cuando compruebo con estupor que: ¡estaban copiando los modelos de una hoja de publicidad que venía dentro de la caja y que había olvidado retirar...!

 

No, no es una excepción ni una excusa para sacar conclusiones de único ejemplo... llevo más de veinte años de profesión y las alarmas las tenía encendidas hace tiempo. Desgraciadamente mi empirismo no es tan burdo como pudiera parecer... A juicio de mis compañeros y compañeras, es el mejor grupo del instituto en mucho tiempo... Sólo me queda la esperanza de que sea un localismo.

 

Llego a casa... mi hija se tiene que aprender ¡de memoria, claro está!, con criterios de selección más que dudosos y como si se tratara de una colección de nombres sin sentido, un largo listado de ríos y afluentes, sin ni siquiera un mal mapa como referencia. Al día siguiente se examinaba de veintisiete palabras de las que se tenía que saber -de memoria, por supuesto- la explicación que de las mismas da el diccionario y tres o cuatro sinónimos de cada una. Esto es 6º de Primaria... Me entra pánico cuando pienso  que mi hija corre un serio riesgo de ser una buena alumna...

 

¿Sigo? Mejor lo dejo...

 

¿Qué estamos haciendo? ¿A quién rendimos pleitesía, amigos? ¿Quién es nuestro verdadero señor? ¿qué sociedad estamos contribuyendo a construir desde nuestras aulas?

 

Lo siento, nunca serán mis metas la sumisión y la obediencia. Nunca optaré por allanar el camino del fascismo tomando mi asignatura como excusa.

 

La ciencia, la filosofía, la literatura,... necesitan herejes. Los únicos límites de cada una de ellas son los que pongamos a su imaginación –la de nuestros alumnos y alumnas, claro-, los únicos límites de la didáctica son los que le pongamos a la nuestra. Me niego a ser su lastre.

 

Propongo formar una Asociación de Profesores para trabajar por estimular el Libre Pensamiento en las aulas, incluso me atrevo a sugerir a Giordano Bruno como referente ...