Bogdan es un muchacho rumano de inteligencia muy despierta y un gran corazón. El 13 de febrero de 2006 me entregó este escrito. Gracias, Bogdan, por tus amables palabras y pensamientos.

 

 

Mi opinión sobre España desde Rumanía era muy simple. Pensé que España es sólo playas, flamenco y más playas. He llegado a España con dos semanas antes de empezar el Instituto. En estas dos semanas me lo pasé de maravilla visitando el Pilar, el Parque Grande y por la tarde tomando una cerveza en una de las terrazas de la calle Calanda.

Pero cuando empecé el Instituto la cosa cambió y tenía la impresión de ser mudo. No sabía hablar nada de nada y por eso me apuntaron a clases de aprender español. Allí encontré la persona que ha cambiado mi opinión sobre España y me hizo reír. Esa persona se llama Antonio y es un hombre culto que sabe ver la vida por su cara bonita.

El me ha ayudado mucho y sin él no sé que hubiera hecho. El me ayuda a aprender español con un método que sólo él sabe y ahora me da pena que yo aprenda hablar español cada día mejor, porque esto significa que las horas de español van a terminar.