Una buena forma de descubrir los límites de lo posible es traspasarlos en dirección a lo  supuestamente imposible

LA UTOPÍA ES POSIBLE

LISTA DE UTOPÍAs enviadas

 

¿Conoces la letra de la canción "Utopía" de Joan Manuel Serrat? ¿Quieres escucharla?

¿Quieres escuchar la canción Utopia de Alanis Morissette?

 

¿UTOPÍA? ¿QUÉ ES ESO?

 

El Diccionario de la Real Academia define "utopía" como "proyecto o sistema halagüeño, pero irrealizable". Es decir, refleja la idea sesgada que habitualmente se tiene de la utopía y lo utópico, pero así se aleja del concepto originario y fundamental de utopía.

Tomás Moro (1478-1535) escribió en 1516 su obra "Utopía", donde describe una sociedad perfecta e ideal que sitúa en la isla de Utopía (palabra inventada por él y compuesta por las griegas u= no y topos= lugar, es decir, "en ninguna parte" o "en un lugar inexistente"). Sin embargo, habría que fijarse también en cuál es el título completo de la obra: "De optimo statu rei publicae deque nova insula Utopia", que, traducido, viene a decir: "Del estado o grado óptimo de la Política o de la nueva isla Utopía".

Según esto, lo utópico no está vinculado con lo imposible o lo irrealizable, sino con el desarrollo último, perfecto, óptimo y cabal de un ser o de una realidad. La utopía no consiste en un mundo de sueños imposibles y al margen de la realidad, sino en la aspiración que todos tenemos a la realización plena de algo (amor, política, sociedad, trabajo, vivienda, educación, ocio, etc...).

Todos nos levantamos cada mañana y luchamos cada día por que se cumplan un poco más nuestras metas, nuestros proyectos. Evidentemente, nuestras vidas están algo alejadas de ser perfectas, plenas, pero eso no quiere decir que en el fondo de nosotros mismos no aspiremos a lograrlo en la medida de lo posible. Nos casamos, elegimos una profesión, nos vamos de vacaciones o quedamos con unos amigos sin renunciar a la relación más perfecta posible, el trabajo más perfecto posible, las vacaciones más perfectas posibles o el encuentro más perfecto posible; es decir, sin renunciar a la utopía.

Sin utopías reales y auténticas la vida carece de horizonte, de tensión, de dinamismo, de verdadero sentido. Muy a menudo, el poder y los poderosos están encantados con que las utopías nos parezcan una tontería o algo irrealizable.

Con utopías la vida y el mundo son perfeccionables, mejorables y por ello nos esforzamos, luchamos y hacemos de cada día un senda virgen con la esperanza de una vida mejor y un mundo mejor.

La utopía no sólo es algo bueno, sino el grado óptimo de cada cosa, de cada ser. Quizá nunca la veamos plenamente realizada, pero nos inyecta energía, vitalidad, rumbo y sentido para seguir caminando.

Manos, pues, a la obra.

 

   

Muchos habéis ido mandando esa idea o ese deseo que os ha pedido que lo sumerjáis en el mundo de la utopía.

Puedes seguir enviando tu propio trozo de utopia. Así se quedará latiendo con todas las demás. Aquí está, por si quieres verla, la

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