ALGUNAS DE MIS CANCIONES
Vaya por delante que nunca me he tenido por un cantante. Simplemente, compuse canciones y las acompañé una y otra vez con la guitarra (compañera inseparable durante años), como tantos otros de mi generación. Un verano, difícil e intrincado, pero también lleno de novedades, canté por las noches en un Pub de la calle Moratín de Madrid. Me lo tomé como un reto placentero, pero nunca perdí la lucidez: soy un hombre que nunca me podría ganar la vida con la música y con mi voz. Cantar ha sido un desahogo, una necesidad y un placer (a veces solitario, otras veces compartido). Corrían los años postreros de los 60, los 70 y el inicio de los 80. Después, apenas han vuelto a rozar mis dedos las cuerdas de una guitarra y mi pecho no ha descansado más sobre las vibraciones de su cuerpo.
No obstante, esas canciones (más de cuarenta) son para mí un tesoro. Una mañana de 1982 grabé casi todas en un aparato que me prestó Regina, una buena amiga de aquella época. Desde entonces las conservo así, con la pobre calidad de aquella grabación, pasándolas de un formato a otro, de un soporte a otro, para no perderlas. Quiero mucho a esas canciones. Por eso, me he decidido a darte a conocer algunas de ellas.
La primera que compuse se titula Cancioncilla del primer deseo. La letra es un poema de Lorca, y es que aquel verano de 1971, en el magnífico pueblo de Albarracín, me di un atracón de Lorca: leí y releí sus Obras Completas y de allí surgieron otras canciones, que para mí supusieron una enorme fuente de belleza, sentimientos, sensaciones y momentos brillantes y profundos. Algunas canciones de ese verano fueron también Tarde lluviosa y Árboles.
Cuando tengo algo muy importante que decir a las personas que aprecio, suelo mandarles el poema de José Hierro “Respuesta”. Me atreví hacia 1974 a ponerle música. Aquí está la canción RESPUESTA.
Algunas veces, quise también plasmar en canciones momentos que me han ido marcando especialmente. Por ejemplo, cuando en 1978 compuse la canción Quizás un día tendré un hijo, pues alboreaba en la vida Javier, mi primer hijo. Por desgracia, sólo conservo un pequeño fragmento inicial y la parte final de esa canción.
En septiembre de 1975, Cayeron fusilados cinco hombres, los últimos ajusticiados y asesinados por Franco. Aquella tarde y aquella noche no pude dormir. Tenía ganas de gritar, de llorar, pero todo parecía impotencia. Compuse aquella noche A VOSOTROS LOS QUE VAIS A MORIR
Hay otras canciones, muy queridas por mí, que nacieron impregnadas de melancolía. Quizá porque los días de su nacimiento me impelían a ese estado de ánimo, o porque me encontraba especialmente filosófico, y me entraba algo así como un ataque de metafísica... Algunas de ellas son: Llueve, Duermes, guitarra, Yo pronuncio tu nombre (la letra de ésta última es un poema de Lorca).
Por último, hay canciones que, vistas desde hoy, parecen toda una declaración de principios (sobre todo para mí): Aclaración, Yo no tengo la culpa, No me busques casa, (sólo un fragmento, pues el resto ha quedado borrado o cortado) Vivir en los pronombres (la letra de ésta última es un poema de Pedro Salinas).
MUCHAS GRACIAS