Metodología general

En líneas muy generales, un procedimiento científico debe definir bien los conceptos que utiliza, clasificar correctamente los fenómenos que estudia, demostrar rigurosamente sus afirmaciones y medir con rigor, siempre que sea posible, los datos y resultados.

 

Definir

Definir es precisar o delimitar claramente un concepto, decir con exactitud y claridad lo que algo es. La definición establece una relación de igualdad entre dos términos: el “definiendum”   (lo que se define) y el “definiens”   (por lo que se define).

Las principales clases de definición pueden ser:

- sinonímica: se recurre aun sinónimo, más conocido

- etimológica: mediante su etimología u origen de la palabra

- esencial: mediante su “género próximo” y su “diferencia específica”

- descriptiva: acudiendo a las características propias de lo que se define

- genética: describe cómo se genera o produce algo

- causal: indica alguna de sus causas (eficiente, final)

 

 Una definición, para ser correcta, debe cumplir las siguientes condiciones:

a) el definiens debe ser más claro que el definiendum

b) el definiendum no debe entrar a formar parte del definiens

c) el definiens debe ser breve

d) el definiens no debe ser, si es posible, negativo

e) el definiens debe convenir a todo el definiendum y sólo a él

f) el definiens no debe ser más estricto que el definiendum

g) el definiens no debe ser más amplio que el definiendum

 

En relación con la definición científica están los llamados enunciados protocolarios: determinan la presencia de los fenómenos a estudiar y se llaman así precisamente porque suelen ser registrados en el protocolo del laboratorio o en otros informes de observación. Contienen regularmente, además del nombre del investigador, las coordenadas temporales y espaciales, las circunstancias y descripción del fenómeno, el instrumental empleado, etc.

 

 

  Clasificar

 Clasificar es descomponer correctamente los elementos de un conjunto. Un concepto clasificatorio sirve para referirnos a un conjunto determinado de objetos o sucesos que tienen algo en común.

En toda clasificación se pueden distinguir tres aspectos:

1. El conjunto total que se clasifica

2. Las partes o subconjuntos resultantes

3. El criterio o fundamento de la propia clasificación.

 

Algunos de los conceptos clasificatorios del lenguaje ordinario (animal, pájaro, grande...) son demasiado vagos, limitados e insuficientes para las necesidades de la ciencia. Por ello las ciencias deben introducir conceptos clasificatorios nuevos y artificiales  en el lenguaje científico. El resultado como conjunto es la clasificación.

Como condiciones que debe cumplir toda clasificación correcta podemos considerar :

1. Tiene que ser completa, es decir, que exprese todas las partes posibles de acuerdo con el criterio establecido. La totalidad de subconjuntos debe ser igual al conjunto que se clasifica.

2. Tiene que estar constituida por partes irreductibles entre sí, es decir, que cada subconjunto tiene que excluir a los demás, sin posibles intersecciones.

3. El fundamento o criterio de la clasificación no puede cambiarse a lo largo de la misma.

4. Debe estar perfectamente delimitado el ámbito o dominio de individuos que vamos a clasificar.

5. A cada concepto clasificatorio debe corresponder al menos un individuo de ese ámbito.

 

Además de estas condiciones generales de la clasificación, ésta debe adaptarse a las necesidades peculiares de cada ciencia. En otras palabras, la clasificación ha de ser natural. En general, suele considerarse que una clasificación es natural si los conceptos que la constituyen son científicamente fecundos, en el sentido de que sirven para formular leyes más generales o más precisas o con más poder explicativo o predictivo.  (Clasificar a los animales en tres clases: menores de 2 años;  de 2 a 80 años de edad; mayores de 80 años, es una clasificación no natural, y un zoólogo podrá sacar pocas conclusiones de la misma). De todas formas, no siempre la comunidad científica está en completo acuerdo sobre en qué consista en cada caso esa naturalidad.

 

  

  Demostrar

 

 Demostrar es deducir válidamente conclusiones a partir de unos determinados principios, casos, hechos o supuestos. Tradicionalmente, se afirma que existen dos formas fundamentales de demostración:

c.1.  La inducción: a partir de casos o datos particulares se establecen leyes o principios generales. Dada la imposibilidad de observar todos y cada uno de los casos, la ley refleja simplemente una regularidad observada, una generalización a partir de fenómenos constantes y concretos.

c.2.  La deducción: trata de inferir una serie de verdades o enunciados a partir de otras verdades o enunciados, que se establecen previamente como verdaderos.

 

 

 Medir

 

 La medición. Dado el influjo creciente y poderoso de las matemáticas en la constitución de la ciencia a partir del siglo XVI, sobre todo en Física, la medición y cálculo matemáticos se han considerado normalmente como el lenguaje científico por excelencia. Indudablemente, la matemática y los lenguajes simbólicos otorgan gran rigor y precisión al método científico. El hecho es que una aspiración de la metodología científica es trabajar y reflejar su investigación en parámetros cuantificables y matematizables. Sin duda, esto es un ideal. Y no todos los fenómenos ni todas las ciencias son susceptibles de someter a cálculo matemático todos y cada uno de los fenómenos que estudia. Una aproximación a este ideal científico es el cálculo estadístico, utilizado frecuentemente en sociología, historia, psicología, etc.  

 

 Clases de medición

 Podemos incluir, en primer lugar, los conceptos comparativos de la ciencia. Sirven para definir dos relaciones (de coincidencia y de precedencia) respecto a una característica determinada por parte de los integrantes de un mismo conjunto; en otras palabras, sirven para indicar cuándo dos objetos de ese conjunto coinciden con respecto a esa característica y cuándo uno precede a otro respecto a ella. Por ejemplo, el concepto de dureza usado en mineralogía o el de masa mediante el uso de la balanza.

  Más importancia tienen aún en ciencia los conceptos métricos o cuantitativos (llamados también “magnitudes” ). Asignan números reales o vectores a objetos o sucesos.

(No hay que confundir metrización y medida. La metrización consiste en la introducción de un concepto métrico en un ámbito o en una característica. La medida supone que ya disponemos de un concepto métrico y consiste en la búsqueda del número real o vector que ese concepto métrico asigna a un objeto o suceso determinado).

Los conceptos métricos (como masa, tiempo, longitud, frecuencia, resistencia, índice cefálico, producto nacional bruto o tasa de natalidad) que asignan números reales a los fenómenos se llaman “magnitudes escalares”. Los conceptos métricos (como fuerza o velocidad) que asignan vectores se llaman “magnitudes vectoriales”.

 

Escalas

La aplicación de conceptos métricos a un conjunto de fenómenos da lugar a la formación de escalas. Estas son de varios tipos.

En primer lugar, están las escalas ordinales, las más pobres desde el punto de vista informativo. Se limitan a asignar números, conservando el orden de un sistema comparativo dado. Así, por ejemplo, la escala de Richter para la intensidad de los terremotos, la de Beaufort para la de los vientos y la de Mohs para la dureza de los minerales.

En segundo lugar, están las escalas proporcionales, mucho más ricas informativamente, pues señalan en qué proporción exacta un fenómeno se corresponde con otro (así se mide, por ejemplo, la masa, longitud o tiempo de los fenómenos). Ello requiere elegir un patrón convencional que sirva de punto de referencia y al que se le asigna una magnitud cualquiera. Por ejemplo, en la escala métrica decimal se elige un determinado cilindro de platino e iridio (el “kilo patrón”) que se conserva en el museo de pesas y medidas de Sèvres, y se le asigna el número 1.000. Con esto queda fijada la escala de masa en gramos. De igual modo, el concepto de longitud se midió por una escala basada en la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre que pasa por Dunkerke y Barcelona (1799), después por otra basada en la barra del museo de Sèvres (1889), luego por otra (196) basada en la longitud de onda de la radiación emitida por el isótopo Krypton-86, excitado a la temperatura del triple punto del nitrógeno (-210 grados centígrados) y finalmente a otra (1983) basada en el trayecto recorrido por la luz en el vacío durante 1/299792458 segundos.

La metrización de un fenómeno que no supone ninguna otra magnitud previa (por ejemplo, el de masa mediante una balanza) se denomina “fundamental”. Cuando se introduce un concepto métrico en función de otros previamente introducidos, la metrización se llama ”derivada”.