14 palabras, 88 aclamaciones

 

"Profesor, en mi mesa han escrito Withe Power. Yo no he sido", dice un alumno, a la vez que se entrecruzan miradas y sonrisas cómplices en el aula. Y el profesor repasa mentalmente los posibles rasgos arios de su alumnado. Resultado: no hay elementos que mostrar en esta lista, como lee  a veces en su ordenador.

Son pocos, con un ciego sentimiento de grupo, visten predominantemente de negro y sueñan con una chaqueta "bomber", un tatuaje que mole o unas botas "rangers". Se cuelan en los estadios de fútbol, entre los grupos más forofos (Ultra-Sur, Frente Atlético, Ligallo Fondo Norte, Yomus, Boixos nois...). Llevan pegatinas con la bandera española y el águila, o la cruz gamada, y su cabeza rapada trata de almacenar los 88 términos laudatorios para designar a Hitler, ("Mago, Artista, Misionero, Poeta, Profeta de un Nuevo Orden, portador de la Luz Eterna, precursor de la Nueva Era..."). Otra cosa es ya retener la tabla periódica de elementos: probablemente fue inventada por algún judío. Mitomaníacos compulsivos, consideran a Hess un héroe, un mártir. Repiten su lema sagrado: "Debemos asegurar la existencia de nuestra raza y un futuro para los niños blancos", invento del grupo neonazi "14 Words". Y el profesor se pregunta de qué raza hablan y se estremece al imaginar el futuro que les espera a sus hijos con semejante bagaje de brutalidad mental.

Se consideran perseguidos en los colegios por su forma de vestir y se lamentan de que allí no les enseñen "la historia verdadera", explicándoles, en cambio, el holocausto judío, denominado por ellos "holocuento", "que nunca existió, que ojalá hubiera sido verdad". Apenas han leído una sola línea de nada, incluidos Hitler, Rosenberg o Haushofer. Pero saben palabras sueltas alemanas. Por ejemplo, "kripo" (de kriminal Polizei), quizá por creerse gendarmes de la verdad y del orden, y a la vez perseguidores de los criminales: judíos, homosexuales, putas, comunistas, gitanos, inmigrantes o cuantos visten o piensan de forma rara.

Interpretan la evolución en clave racial: la naturaleza ha hecho superior al blanco y la raza blanca ha de caminar hacia "una humanidad mejor, más fuerte y bella". Indigestión de un Nietzsche falsamente interpretado, sin ni siquiera haberlo catado. Dicen garantizar la pureza de la raza blanca, combaten su mezcla con otras razas inferiores (los "subhumanos"), una amenaza para la "familia blanca". En un delirante dislate de la lógica elemental, se creen superiores por ser minoría: el mejor ha de ser necesariamente minoría frente a la masa de los mediocres. Por eso rechazan la democracia. Por eso necesitan al líder: ellos preparan el advenimiento del gran Líder, salvador de la raza superior en el mundo.

Dicen seguir ante todo las leyes de la naturaleza racial, frente a las "leyes del sistema" y se atienen al estilo de vida nacionalsocialista. El sistema no los ve con buenos ojos. Maravilloso. Soy especial. Soy nacionalsocialista. Atracción fatal de lo prohibido. Soy un proscrito porque lucho por el Bien y la Verdad. Me vestiré, luciré ropas y símbolos socialmente proscritos. Combatiré, pues, al Mal, a la Mentira. Un día, unos cuantos, uniformados, apalean a un mendigo, un magrebí, un homosexual o un nigeriano. Estupendo. Viva el White Power. Mueran los parásitos, los moros, los maricones, los negros. Arriba el Bien. Muerte al Mal. Heil Hitler! Sieg Heil!

Sorprendentemente, no se consideran racistas, pero sí "víctimas del judaísmo". Los demás están equivocados, pero no son "necesariamente malignos". Se sienten atacados, deben defenderse con violencia "quirúrgica", en manada, en tribu. No hay que tener miramiento con los incurables: los criminales, los drogadictos, los homosexuales, mucho menos con los "totalmente irrecuperables", los judíos. No tienen ideas, pues viven de tópicos y consignas, sin criterio, como si se tratase de un juego de rol.

El profesor los ve salir del aula, se pregunta si van recitando, cual rapados del Hare Krishna, las 14 palabras sagradas, las 88 aclamaciones de Adolph; o si ya habrán echado el ojo a la próxima víctima de su "violencia quirúrgica". ¿Habrá que poner, a ellos, a todos, como lectura obligatoria algún que otro poema de Bertold Brecht?